
Como reguero de pólvora
La situación en Santa Cruz está alcanzando niveles desacostumbrados para quienes, como Kirchner y su banda pingüinera, vivían habituados a presentar a su provincia como un ejemplo de administración y de progreso. Muy lejos están quedando los tiempos en que la gestión como gobernador del ahora presidente le permitió montar un entramado de censuras y aprietes que le permitían mantener a la población santacruceña callada y sojuzgada.
Sin temor a las amenazas que la rodea, desde la militarización de la provincia hasta las que provienen de las patotas comandadas por el lacayo presidencial Rudy Ulloa Igor, esa misma población ya perdió el miedo también a quedarse sin sus empleos, un 60% de los cuales radican en la administración pública provincial. Vieja táctica de los feudos diseminados por la Argentina para tener así controlados a gran parte de sus gobernados. La gente está harta y así se lo está haciendo saber claramente a Kirchner, quien escucha ahora, entre otros de diverso tenor, aquel grito que sólo parecía pertenecer a un cuento de niños: “¡El rey está desnudo!”.
El brote contestatario de Santa Cruz -que al cierre de esta nota incluía escupitajos y huevazos a los diputados oficialistas que ingresaban a la Legislatura provincial para tratar una reforma a las leyes laborales que permita descomprimir algo la situación, y que los ciudadanos consideran una maniobra dilatoria más frente a sus reclamos salariales- se extendió, como se dijo al comienzo, a la provincia de Tierra del Fuego, donde está alcanzando niveles también preocupantes. Lo peor, al menos para el gobierno central y los respectivos gobernadores, es que el ejemplo está cundiendo en el otro extremo del país, ya que provincias del norte y el noreste, entre ellas Catamarca, Chaco y Formosa, están comenzando a atravesar por instancias similares.
Mientras tanto, el presidente persiste en permanecer desnudo. Son muchos ya los que concurren a la Casa Rosada y lo ven saliendo de su despacho con cara de pocos amigos. Como para que no sea así, cuando en este año electoral se le vienen encima estos conflictos, la escalada ininterrumpida de los precios, sus enfrentamientos con los productores rurales y Lula que viene a decirle que se decida entre una verdadera alianza estratégica o sus jueguitos con Hugo Chávez, entre otros dolores de cabeza. Hasta uno de sus calificados “voceros” como es el incombustible y verborrágico ministro del Interior, Aníbal Fernández, tan habituado a los papelones verbales sin que se le mueva el bigote, parece haberse quedado sin libreto para opinar esta vez sobre la candente situación en la provincia presidencial .
ES POR ESTO QUE .. EN EL SUR DE ARGENTINA. EL PUEBLO DICE.. FUERAAAAAAAAAAA TODOSSSSSSSSSSSSSSSSSSS… YAAAAAAAAAA